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El piloto de Puerto de Mazarrón charló con Pablo Motos sobre su debut en Moto GP, sus duros inicios en el motociclismo, contó varias anécdotas y se divirtió con El Monaguillo, Marron y "las cobayas" Trancas y Barrancas. Así fue la entrevista completa.

La visita de Pedro Acosta anoche en El Hormiguero de Antena 3 llegó a 2.107.000 espectadores, 4.371.000 espectadores únicos, siendo el programa más visto del día y obteniendo un 15,8% de cuota. El piloto de Moto GP debutó en el programa demostrando tener la cabeza muy amueblada pese a ser uno de los mejores del planeta en lo suyo con tan solo 19 años de edad.
    Lo primero de lo que habló el mazarronero con Pablo Motos fue sobre cómo consiguió, siendo el novato en la categoría reina, un podio. Según dijo, una de las cosas que más le impactó fue adelantar a Marc Márquez, uno de sus ídolos.
    Acosta contó cómo se siente en la pista y sus mayores secretos. "Yo no rozo, yo golpeo", comentó sobre el temperamento que tiene cuando se sube a la moto. También respondió a todos aquellos que le llaman el nuevo Marc Márquez o el nuevo Ángel Nieto. "Soy el nuevo Pedro Acosta"

Además, Pedro también demostró ser una persona agradecida y con los pies en el suelo hablando sobre sus inicios y los esfuerzos que ha hecho su familia para que llegase a donde está hoy: "Todo lo que soy hoy en día es por ellos. Todo esto no es por mí, es por ellos, porque se han jugado el curro, la vida y la casa por un niño", admite. Para él su familia ha sido muy importante en este camino, y es que la seguridad que le ha dado su abuelo, no se la ha dado nadie.
    El rookie de la categoría reina volvió a hablar de las sensaciones a 360km/h  sobre la moto y dio algunos detalles de sus peores momentos sobre ella. "Es como ir en una cápsula, antes veía mucho las pizarras y las pantallas, ahora no me da tiempo", aseguró.
    El de Puerto de Mazarrón, dos veces campeón de motociclismo en la categoría de Moto3 y Moto2, debutó en el programa demostrando su gran sentido del humor. Pablo Motos le preguntó cómo llegó a la conclusión de que a sus fans lo que le tenía que regalar eran calzoncillos usados: "Yo tengo un ego muy grande y me puse a buscar en Google mi nombre". Confesó que un día buscó en una aplicación de venta de segunda mano qué se vendía de él y descubrió que había guantes, deslizaderas y muchas cosas que no esperaba, por eso empezó a regalarlos.

"En las carreras me han pasado muchas cosas, me he cagado, me he meado, he vomitado... he hecho muchas cosas, pero la peor es vomitar. Se te cierran los ojos, se te llenan de lágrimas, el casco se llena de todo... es lo peor", explicó ante un Pablo Motos sorprendido. Tampoco pudo faltar la anécdota de las ovejas atropelladas por su padre en la recta de Mazarrón al Puerto.
    Acosta, que regaló las botas de su última competición a Pablo Motos con una emotiva dedicatoria, confesaba que su gran pasión es su furgoneta. "Fue lo primero que me compré cuando fui campeón del mundo. Limpio más la furgoneta que mi casa", añadió.
    El mazarronero participó en el reto de los mejillones, acompañó a El Monaguillo con los objetos más raros de Japón y su coche de gotelé, conoció la experiencia holográfica realista con Marron y se sometió al test más comprometido para pilotos expertos de las hormigas Trancas y Barrancas, o como él las llamó: "las cobayas". Acosta, un crack dentro y fuera de los circuitos.

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