Este 22 de noviembre se cumple el 150 aniversario del fallecimiento del mazarronero, considerado uno de los grandes pintores murcianos del siglo XIX.

Domingo Valdivieso está considerado como uno de los grandes pintores murcianos del siglo XIX. Nació en Mazarrón el 29 de agosto de 1830 y fue bautizado en la iglesia de San Andrés con el nombre de Domingo Ramón Andrés Valdivieso y Henarejos.
    Hijo del teniente coronel del ejército, don Pedro Valdivieso García, y de doña Maravillas Fernández-Henarejos Sánchez, se trasladó a Madrid tras cursar el bachillerato en Murcia. Una vez en la capital, estudió en la Academia de San Fernando y, en 1852, abandonó su oficio como empleado de correos, donde trabajaba desde 1848.
     A partir de ese momento, Valdivieso se dedicaría por completo a la pintura, consiguiendo sus primeros ingresos gracias a sus ilustraciones a obras de carácter militar o histórico. Estas litografías vinieron a ilustrar ediciones de lujo de la Historia de la Marina Española, Reyes contemporáneos, o el Estado Mayor del Ejército. Por aquella época también fue alumno de Juan Albacete.
    Ya en 1861 recibió una beca de la Diputación Provincial de Murcia pudiendo de esa forma continuar sus estudios durante dos años en París y otros dos años más en Roma. En esta ciudad recibió las influencias del círculo de Overback y los nazarenos. Igualmente, allí entabló amistad con el pintor Eduardo Rosales (Madrid. 4 de noviembre de 1836 - 13 de septiembre de 1873) quien más tarde se le brindaría como modelo para el “Cristo yacente”, un estudio preliminar para el cuadro “Cristo muerto al pie de la Cruz” (Museo de Jaén).
    Como era tradicional, Valdivieso compensó el apoyo prestado por la Corporación provincial con el envío desde Roma de varias obras, entre ellas "Luna de miel", realizada en 1868. "Un magistral ejemplo de capacidad para la captación del ambiente cotidiano en un interior burgués, en el que el esplendor cromático de las telas es un contrapunto equilibrador de la silenciosa presencia de los objetos que se funden en una atmósfera respirable", según los citados expertos. Otros dos lienzos producto de esta experiencia viajera figuran también al cuidado del Museo de Bellas Artes de Murcia: "Magdalena penitente" y el emotivo "Cristo yaciente".
    Entre los años 1862 y 1866 Valdivieso cosechó diversos éxitos a través de su participación en las Exposiciones Nacionales, de tal forma que en la de 1862 obtuvo la medalla de 3ª clase por su obra “Las hijas del Cid abandonadas por los condes de Carrión”, obra que sería adquirida posteriormente por el duque de Frías. En 1864 obtuvo la medalla de 2ª clase por su obra “Descendimiento de la Cruz”, (adquirida por el Estado) y, poco después, en 1866 volvió a conseguir la medalla de 2ª clase con la obra “Primera comunión de una colegiala”, adquirida nuevamente por el Estado.

A su regreso a la capital, Valdivieso fue nombrado en 1866 profesor interino de la Escuela Superior de Bellas Artes, haciéndose cargo de la clase de anatomía pictórica. En 1867 participó en la exposición regional de Valencia, consiguiendo la medalla de oro por su obra el “Cristo muerto al pie de la Cruz”. En 1868 participó en la exposición regional de Murcia obteniendo el primer premio con la obra Ausencia. Finalmente, en 1871, concurrió por última vez a la exposición nacional y lo hizo con la obra ”Felipe II presenciando un auto de fe”.
    Uno de los pocos retratos que se hicieron de Domingo Valdivieso fue el que le realizó el pintor madrileño Eduardo Rosales, afincado en Murcia desde el 16 de enero de 1872, en la pedanía de la Fuensanta donde se instala con su esposa. Eduardo rosales pinta a lo largo de ese año diversos retratos familiares, realiza estudios de paisaje y retratos de personajes pintorescos entre los que se citan uno del pintor mazarronero Domingo Valdivieso, al parecer realizado a finales de octubre de 1872.
    Domingo Valdivieso falleció en Madrid el 22 de noviembre de 1872 víctima de una dolencia cerebral que le impidió continuar su brillante trayectoria. El malogrado artista, muerto cuando apenas contaba 42 años de edad, estuvo asistido en sus últimos momentos tan sólo por su joven discípulo Lorenzo Dubois. Por aquél entonces trabajaba en el estudio de un cuadro de carácter histórico llamado “La judía de Toledo”.
    A Valdivieso se le ha tenido tradicionalmente por buen dibujante, "su pincelada - suelta y pastosa como en la mejor pintura barroca - no acusa nunca una insistencia trabajosa para conseguir aprisionar la luz, la atmósfera o las calidades de la superficie", estiman De la Plaza y Páez. La coincidencia en Roma y la amistad mantenida con el pintor Rosales tal vez no sean ajenas a esta forma elegante de pintar y a la manera de usar el color. Cultivó cualquiera de los géneros pictóricos habituales de su tiempo, la pintura histórica y mitológica a la que pertenecen el “Rey poeta” y “Una ninfa reposando en el musgo” respectivamente. Además de esto también se acercó a la pintura religiosa y a la de marcado carácter costumbrista murciano (“Un baile en la huerta”); al costumbrismo italiano (“La Ciocciara”); y también realizó varios retratos de aristócratas, intelectuales y artistas de la época tal y como era la costumbre y entre los que se citan el Marqués de Portugalete, el poeta Antonio Arnao, el violinista Jesús Monasterio, etc...
    En el Museo de Bellas Artes de Murcia se pueden contemplar cinco lienzos de este autor: “Retrato de M. Gómez” de 1864, “Retrato de Antonio Navarro” de 1860, “Cristo yacente” estudio de 1863, “La luna de miel” de 1868, y “Un maragato”, acuarela de fecha indeterminada.
    A Domingo Valdivieso se le ha descrito como “un artista abierto por espíritu y sensibilidad al realismo creciente y un pensador de gusto educado”. Al parecer, “fue un adelantado de su tiempo en el manejo de la paleta con una técnica libre y sobria” y “sus obras tienen un colorido de pastosa jugosidad y armonía de entonación suavemente creciente”.


El legado de Domingo Valdivieso
La obra de Domingo Valdivieso se halla repartida entre el Museo de Bellas Artes de Murcia, diversos museos del territorio nacional y su propia localidad natal. En este apartado se recoge gran parte de lo que fue su producción artística, así como la indicación del lugar donde se halla localizada, en su caso.
Museo de Bellas Artes de Murcia
-“La Magdalena” o “Magdalena penitente”. Primera obra formal (1861).
-“Cristo yacente” o “Cristo muerto al pie de la Cruz” (1864). Estudio realizado para el “Descendimiento”.
-“Luna de miel” (1868)
-“Un maragato”, acuarela de fecha indeterminada y algo deteriorada.
-Retrato de M. Gómez (1864)
-Retrato de Antonio Navarro (1860)
Mazarrón
-“La Virgen con el niño”, se halla en el retablo de la iglesia parroquial de San Antonio. Durante la guerra civil fue troceado por los propios descendientes del pintor con el fin de protegerlo y, una vez finalizada la contienda, fue donado a la parroquia.
-“Retrato de su amigo Antonio”. Ubicado en una vivienda de la calle Moche Ríos, de la cual no sabemos si aún existe, que era propiedad de los descendientes de la que fuera viuda de don Juan de Dios Ruiz, descendiente a su vez del pintor. En esta misma casa se citaban también dos retratos (hombre y mujer), de los que no se había confirmado su autor pero que se le habían atribuido con cierta probabilidad al pintor mazarronero.
Otras localidades
-“Las hijas del Cid abandonadas por los Condes de Carrión” (1862). Adquirida por el duque de Frías.
-“Descendimiento de la Cruz” (1864). Museo de Arte del siglo XIX de Madrid. Está considerada como la mejor obra de Domingo Valdivieso.
-“Primera Comunión de unas colegialas” (1866). Museo Municipal de San Telmo, San Sebastián.
-“Ausencia” (1968). Museo de B.A. de Palma de Mallorca.
-“Ciocciara”, pintado durante su estancia de dos años en Roma.
-“Rey poeta”.
-“Pintor rey”.
-“Ninfa reposando sobre el musgo”.
-Retrato del Conde de la Cerrajería.
-Retrato del Marqués de Portugalete.
-Retrato del violinista Jesús Monasterio
-Retrato del poeta Antonio Arnao.
-Retrato del arquitecto Marín Baldo.
-“Felipe II presenciando un auto de fe” (1871)
-“San Agustín”
-“La judía de Toledo” (1872), su última obra inacabada, en la que se encontraba trabajando cuando le sorprendió la muerte. Hace veinte años, García Jorquera la recoge como propiedad particular realizándose por el Museo de Bellas Artes de Murcia las gestiones para adquirirla.
Bibliografía
-Cano Benavente, José: “Murcianos de otro tiempo”, pp. 179-182. Academia de Alfonso X El Sabio. Murcia. 1986.
-Gran enciclopedia de la Región de Murcia. 1995.
-García Jorquera, Jerónimo: “Domingo Valdivieso, un gran pintor mazarronero del siglo XIX” en “Almagra, revista de divulgación de temas mazarroneros”, Nº 1- primer semestre de 1982. Mazarrón*.
(*) Especialmente para el apartado “El legado de Domingo Valdivieso”.

Juan Francisco Belmar González