0
0
0
s2sdefault

Marcos Ortuño es el nuevo consejero de Presidencia, Turismo y Deportes; Javier Celdrán asume las competencias de Economía, Hacienda y Administración Digital; y María Isabel Campuzano es la nueva consejera de Educación y Cultura.

El jefe del Ejecutivo autonómico, Fernando López Miras, presidió hoy el acto de toma de posesión de los nuevos miembros del Consejo de Gobierno, que definió como “más fuerte, más unido y más cohesionado” y cuyo objetivo principal es “la recuperación plena de la Región de Murcia, dejar atrás la pandemia y, con ella, la crisis económica, social y de empleo”.

“Sumamos para ser mejores, no distintos”, remarcó el presidente de la Comunidad, quien destacó que “seguiremos haciendo de la Región de Murcia la tierra de la libertad en todos los sentidos, de la bajada de impuestos, de la confianza en las personas y en las empresas”. Así, animó a los consejeros a “trabajar sin descanso, con todos y para todos”.

Marcos Ortuño se pone al frente de la Consejería de Presidencia, Turismo y Deportes. Por su parte, Javier Celdrán asume las competencias de Economía, Hacienda y Administración Digital; y María Isabel Campuzano es la nueva consejera de Educación y Cultura.

Entre las prioridades del Ejecutivo, López Miras mencionó la defensa del agua “que necesitamos para subsistir y que no vamos a consentir que nadie nos arrebate”, el apoyo al sector turístico “que tan mal lo está pasando a consecuencia de esta pandemia” y la necesidad de un sistema de financiación autonómica justo “sin la discriminación a las que no han sometido durante los últimos años”. También se refirió a la importancia de las infraestructuras y al apoyo a las familias y los más vulnerables “para que la Región de Murcia sea una tierra de oportunidades para todos”.

Asimismo, apuntó al apoyo a empresarios, autónomos y pymes y a la apuesta del Ejecutivo autonómico “por la investigación y la excelencia de nuestras universidades”. Además, se refirió a la “educación de calidad, con una enseñanza pública con más centros, con más profesionales docentes, y con plantillas más estables; una educación en la que los padres decidan dónde y cómo deben formarse sus hijos, sin dirigismo en ningún sentido por parte de los poderes públicos”.