El alcalde, Ginés Campillo, cede el bastón de mando a la patrona del municipio durante la solemne misa del Día del Milagro.
El Santuario de la Purísima ha acogido este lunes la tradicional y solemne misa en la que el municipio de Mazarrón renueva, un año más, el histórico Voto de la Villa, cumpliendo desde aquel 1585 en que los mazarroneros invocaron la protección de la Inmaculada Concepción ante la amenaza de una incursión berberisca.
Durante la eucaristía, presidida por el reverendo José Miguel Jiménez Atienzar, vicario parroquial de la Basílica de la Purísima de Yecla, el alcalde de Mazarrón, Ginés Campillo, realizó la ofrenda del bastón de mando a la patrona y renovó el título de Alcaldesa Perpetua de Mazarrón que ostenta la Virgen desde hace más de cuatro siglos.
En su alocución, el primer edil recordó la noche del 17 de noviembre de 1585 cuando “la oscuridad de los hombres y la amenaza de los mares se cernían sobre nuestra villa” y la fe del pueblo convirtió el temor en esperanza, logrando que la providencia, manifestada en la protección maternal de la Purísima, alejara el peligro y devolviera la tranquilidad a Mazarrón.
Campillo destacó que “desde aquel día, Mazarrón camina bajo tu dominación luminosa, como quien sigue la estrella que guía en la noche, seguro de que quien confía en ti nunca será abandonado”. Asimismo, agradeció la intercesión constante de la Virgen en la historia del municipio y subrayó dos acontecimientos especiales de este 2025: la reapertura, tras más de una década cerrada, de la iglesia de San Antonio de Padua, “templo donde generaciones enteras se iniciaron en la vida cristiana”, y la reciente elección del Papa León XIV, hijo de la Orden de San Agustín, cuya enseñanza sobre el amor sin medida y la fraternidad inspira también al pueblo mazarronero.
Al término de su discurso, Ginés Campillo depositó nuevamente el bastón de mando a los pies de la Virgen y, en nombre de todos los vecinos, renovó el título de Alcaldesa Perpetua con estas palabras: “En tus manos depositamos nuestros anhelos, en tus ojos ponemos nuestra esperanza y en tu corazón confiamos el alma entera de Mazarrón”.
Durante la misa también se procedió a la bendición del aceite que alimentará durante todo el año la lámpara votiva que arde ante la imagen de la Purísima, símbolo de la alianza eterna entre Mazarrón y su patrona.







