Petición al consistorio para que preserve las tradiciones marineras del pueblo al tiempo que enriquezca su acervo cultural tan necesario para el despegue turístico de nuestro pueblo.
La Asociación de Vecinos de Puerto de Mazarrón ha pedido al Ayuntamiento de Mazarrón que realice un proyecto para la creación del Museo Marítimo de Puerto de Mazarrón en la antigua casa del farero perteneciente al complejo del Faro.
Los vecinos fundamentan esta petición en que desde hace algunos años se viene observando el uso del Faro del Puerto como vivienda de vacaciones por parte de personal de la Autoridad Portuaria de Cartagena, organismo público encargado de su gestión y mantenimiento. El complejo del Faro, que está compuesto por dos unidades, la torre de señalización y la antigua vivienda del farero, se encuentra cerrado a vecinos y visitantes de Puerto de Mazarrón, siendo utilizada la casa del farero en exclusiva por los citados trabajadores pertenecientes al organismo público mencionado.
Entienden que el Faro de Puerto de Mazarrón se trata de un bien público perteneciente históricamente a la comunidad de Puerto de Mazarrón y susceptible de ser utilizado con fines culturales, divulgativos y turísticos. También tienen en cuenta que el gobierno de la nación, en respuesta a dos diputados nacionales, con fecha 26 de abril de 2018 y a pregunta de éstos sobre su utilización y uso, dijo lo siguiente: “… el Faro de Mazarrón está siendo utilizado como ayuda a la navegación marítima, al igual que el resto de faros de la Región de Murcia gestionados por la Autoridad Portuaria de Cartagena. La Autoridad Portuaria de Cartagena está abierta a estudiar cualquier propuesta de utilización de la antigua vivienda del farero, para el desarrollo de actividades de tipo cultural o turístico como las que ya están en marcha en varios faros de otros puntos de la geografía española”.
Los vecinos también detallan en su petición que el uso del Faro de Puerto de Mazarrón y su utilización está regulado por el R.D.L. 2/2011, de 5 de septiembre por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, donde dice en su art. 72.1.d. lo siguiente: “… Podrán admitirse en el dominio público portuario espacios destinados a usos vinculados a la interacción Puerto-Ciudad tales como equipamientos culturales, recreativos, certámenes feriales, exposiciones y otras actividades comerciales no estrictamente portuarias, siempre que no perjudique el desarrollo futuro del puerto y las operaciones de tráfico portuario”.
En el mismo apartado 72.3 dice que “están prohibidas aquellas ocupaciones y utilizaciones del dominio público portuario que se destinen a edificaciones para residencia o habitación…”.

En 1565, Almazarrón obtuvo su independencia de Lorca mediante una Provisión Real firmada por Felipe II. No obstante, esta emancipación no fue gratuita. Además de tener que pagar una cuantiosa suma de dinero (que en ocasiones desaparecía misteriosamente en el camino a Madrid), la segregación impuso dos condiciones: amurallar el pueblo y construir una torre defensiva en el Puerto.
La torre defensiva ya estaba construida desde 1510, en el conocido Cabezo del Puerto, específicamente en la Cala del Moro Santo. Esta torre estaba diseñada para albergar artillería, similar a la Torre de Santa Elena construida en el lado opuesto de la bahía, en La Azohía, y se llamaba San Idelfonso o 'Torre Nueva' para distinguirla de la Torre de las Salinas (conocida como Torre de Santa Isabel y que aún se encuentra en pie hoy en día). Tenía una planta hexagonal, construcción de mampostería, tres pisos y una terraza, similar a su vecina, la Torre Santa Elena de La Azohía. En 1770, se proyectó la construcción de un fuerte adyacente a la torre, al que se le proporcionaron tres piezas de artillería de gran calibre.
En 1851, la torre pasó a estar bajo el mando del Cuerpo de Carabineros, utilizado para la vigilancia de contrabandistas en la zona. En 1861, se construyó el faro en el mismo sitio que ocupaba la torre original, utilizando los materiales de esta última. Los cañones, que habían protagonizado muchas refriegas marinas, se fundieron para ser reutilizados como campanas en una ermita existente en el Puerto.
En 1973, con el avance de las nuevas tecnologías marítimas, se comenzó a construir una nueva torre junto a la original para reemplazarla, finalizándose en 1974, y que aún permanece en la actualidad.
Cuando se construyó el faro en 1861, se construyó simultáneamente una vivienda para el farero que debía cuidar de él. En ese momento, los faros eran atendidos por personas. En 1974, la automatización de las señales marítimas eliminó la necesidad de fareros, dejando la vivienda vacía.
Con el paso de los años, los habitantes de Puerto de Mazarrón observaron cómo se restringía su acceso al faro. Solíamos visitarlo para disfrutar de las maravillosas vistas de la bahía. Ahora, nos enfrentamos a vallas y candados que impiden el acceso. Los vecinos, quienes habían disfrutado del faro durante generaciones, se preguntaban por qué se les negaba el acceso.
En 2018, dos diputados de la Región de Murcia preguntaron al Gobierno de la Nación sobre el uso del Faro de Mazarrón. La respuesta del Gobierno indicó que se utilizaba como ayuda a la navegación marítima, al igual que otros faros en la Región de Murcia gestionados por la Autoridad Portuaria de Cartagena. Además, se abría a la posibilidad de estudiar propuestas para utilizar la antigua vivienda del farero con fines culturales o turísticos.
En mayo de 2018, el Grupo Municipal Socialista presentó una moción al Pleno del Ayuntamiento para convertir el Faro en un museo etnográfico de la pesca y el mar. Sin embargo, la moción fue rechazada en un pleno que resultó controvertido. A pesar de que la respuesta del Gobierno permitía la posibilidad de utilizar la vivienda del farero con fines culturales o turísticos, la moción fue rechazada en ese momento.
Los vecinos de Puerto de Mazarrón continúan preguntándose por qué no se ha recuperado el Faro para la comunidad y por qué el Ayuntamiento no ha defendido sus derechos y preservado su patrimonio histórico. El acceso restringido y el uso privado de un bien público generan preocupación y descontento entre los residentes y visitantes de la zona.
Francisco Muñoz
Presidente de la Asociación de Vecinos de Puerto de Mazarrón







