El cronista de la villa ha recordado en su discurso de ingreso uno de los periodos más difíciles vividos por nuestra población, en el que Almazarrón pudo desaparecer por las sequías prolongadas que diezmaron los cultivos, las plagas de langosta y los episodios epidémicos de peste.

El salón de plenos de Casas Consistoriales de Mazarrón ha acogido este viernes la recepción pública del nuevo académico numerario de la Real Academia Alfonso X El Sabio de Murcia, el ilustre cronista de la villa Mariano C. Guillén Riquelme.
    Mariano C. Guillén Riquelme es un distinguido profesional, destacado por su excepcional labor como doctor en Antropología Social, ingeniero de minas y cronista oficial de Mazarrón. La importancia de su contribución a la vida cultural y académica de la región es tal que la Academia Alfonso X El Sabio decidió trasladar su sesión extraordinaria de recepción pública a la villa de Mazarrón.
    En el marco de este solemne acto de toma de posesión, el nuevo académico Guillén Riquelme ha presentado su discurso de ingreso titulado 'Almazarrón en la primera mitad del siglo XVII. La épica de un pueblo al borde de la extinción: incursiones berberiscas, sequías y peste'. Este discurso, además de su relevancia histórica, resalta la resiliencia de nuestra comunidad en uno de los períodos más desafiantes de su historia. Una vez concluido el discurso, ha recibido la contestación del también académico numerario y catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Murcia, Juan Hernández Franco.
    El discurso del nuevo académico ha recordado uno de los periodos más difíciles vividos por nuestra población. Y es que Almazarrón pudo desaparecer en la primera mitad del siglo XVII, no sólo porque hubiesen parado las fábricas de alumbre o la población se viera sometida a incesantes ataques berberiscos, sino porque muchas familias emigraron en busca de trabajo a otras localidades, hubo continuos ciclos de sequía, las plagas de langosta arrasaron los cultivos, y las epidemias de peste sembraron el pánico.
    Quizá una de las novedades más interesantes que aporta el discurso sea el descubrimiento de otro peligroso ataque berberisco que tuvo lugar el 20 de agosto de 1637. Aquella tarde, mientras desembarcaba un buen número de hombres armados, se desató un temporal de levante que empujó las naves mar adentro, precipitando la huida de los asaltantes. Enterado el ayuntamiento, lo atribuyó a un nuevo Milagro de la Purísima y programó toda clase de festividades para celebrarlo en los días siguientes.

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