Un año más, familiares, amigos y autoridades los han homenajeado en la rotonda de acceso a la avenida de las Moreras donde se halla el monumento al minero.
Como cada mes de febrero desde 2016, Mazarrón ha vuelto a rendir homenaje a las víctimas de los accidentes mineros en la rotonda de acceso a la avenida de las Moreras, donde se halla el monumento al minero.
La causa de que este mes sea la fecha elegida para reivindicar este homenaje hay que buscarla en la que fue la mayor tragedia acaecida en las minas de Mazarrón. El 16 de febrero de 1893 perdieron la vida 28 mineros en un accidente registrado en el pozo María Elena de la mina Impensada.
Fue el más trágico de muchos siniestros ocurridos en los cerros mineros durante el desarrollo de la actividad desarrollada principalmente desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. El accidente del pozo María Elena ocupó páginas de periódicos de tirada nacional e incluso internacional, ya que entre los fallecidos se hallaban ingenieros y responsables mineros de nacionalidad europea, contratados por la compañía que explotaba las minas de Mazarrón.
Las numerosas pérdidas de aquella fecha consternaron a un pueblo que vivía con la amenaza constante de registrar un nuevo accidente. Los siniestros siguieron produciéndose castigando a aquellas familias que tenían como sustento el trabajo en la mina producido, según recogen los cronistas, en situaciones de precariedad laboral. A las muertes en accidentes se les sumó más tarde los fallecimientos por enfermedades derivadas como la silicosis, dolencia pulmonar que afectó a muchos mineros.
Más de un siglo después y 50 años tras el cese de la actividad, vecinos y familiares de quienes perdieron la vida o enfermaron por el trabajo en la mina solicitaron al Ayuntamiento realizar este homenaje que sirviera para recordar a aquellas víctimas.







