El uno de agosto se cumplió el 450 aniversario de la independencia de Mazarrón y su declaración como villa. Con tal motivo, y a modo de divulgación histórica, continuamos esta serie de publicaciones sobre los acontecimientos que convirtieron a Almazarrón en un municipio segregado del término municipal de Lorca.



Durante la época romana, en nuestras tierras se desarrolló una gran actividad económica y se alcanzó una elevada población. En época medieval, se redujo notablemente la presencia humana, aunque se mantuvo cierta continuidad con intermitencias.    
    Según la carta arqueológica de Mazarrón, se han localizado unos veinte yacimientos medievales, más de la mitad de los cuales corresponden a la época árabe y, algunos de ellos, fueron ocupados, anteriormente, por los romanos y, posteriormente, por cristianos.
    En la segunda mitad del siglo XIII, la presión castellana sobre la Murcia islámica hizo sucumbir a sus líderes que acabaron, en principio, sometidos y después, vencidos. La sublevación mudéjar y su posterior huída (1266) dejó despobladas muchas zonas, sobre todo las litorales. Los intentos repobladores castellanos no dieron resultado, ya que los cristianos preferían ocupar territorios más seguros en la Andalucía occidental. Las tierras murcianas eran demasiado peligrosas por ser frontera con el reino de Granada (último reducto musulmán) y, por ser costeras, demasiado desprotegidas por mar frente a los granadinos y a los corsarios de todo origen. Por esas razones, nuestros escasos antecesores vivieron en una constante alerta a finales de la Edad Media.

La línea continua negra representa los límites actuales del municipio. La línea discontinua indica el límite que Murcia y Cartagena disputaban a Lorca. Mapa de elaboración propia.

Los principales lugares habitados fueron:
►Cantarranas, una pequeña fortificación con un grupo de casas. Estaba situada al norte de la actual conexión de Mazarrón con la autopista Cartagena-Vera, en el margen izquierdo de la rambla de Las Moreras. Sus pobladores eran agricultores, ganaderos y mineros del alumbre. En realidad, este es el asentamiento que dio origen (por proximidad y economía) al nuevo Almazarrón.
►Susaña, la franja costera (la marina) que se extendía desde la rambla de Las Moreras hasta el actual Puerto de Mazarrón, lugar este último donde se concentraba su escasa población dedicada a la pesca, la explotación de salinas y al comercio portuario para dar salida a los cereales lorquinos.
►Casas del Calentín, que formaban el núcleo poblacional más importante, habitado por casi cien familias. Estaban situadas en torno al castillo de ese nombre, al norte de La Majada, en las primeras estribaciones de la sierra de Almenara. Contaban con fuentes de agua y dependían de la agricultura y la ganadería. Su fortaleza era un importante punto de vigilancia, refugio, defensa y comunicación en la red de fortificaciones lorquinas.
►En la zona de Pastrana (Ugéjar e Ifre) hubo caseríos o alquerías en torno a dos pequeñas fortalezas con la misma dependencia económica que el anterior.



Castillo de Calentín (La Majada). Imagen: Paco García, 1977.

Los dos últimos son de origen islámico. Los demás fueron, en épocas pasadas, asentamientos romanos e islámicos. Todos ellos acabaron repoblados por cristianos, especialmente procedentes de Castilla.
    La confusa línea limítrofe oriental con Murcia y Cartagena (discontinua en el mapa) se extendía desde Susaña (el Castellar) hasta más allá del Mingrano.  Esta imprecisión daba lugar a una "zona de nadie" que fue causa de repetidas controversias entre cartageneros, lorquinos y murcianos. En 1.463, se estableció el límite en el cabezo del Cordón (actual Mojón), aunque los enfrentamientos continuaron por el aprovechamiento de los montes y pastos.