El Servicio de Sanidad Vegetal de la Región de Murcia ha detectado un caso de este virus altamente persistente y contagioso en plantas aisladas de un invernadero de Cañada de Gallego.

El Servicio de Sanidad Vegetal de la Región de Murcia ha detectado un caso de virus rugoso del tomate (ToBRFV) en plantas aisladas de tomate de un invernadero de Cañada de Gallego, en Mazarrón, convirtiéndose en el primer caso de esta enfermedad en España desde 2019, año en el que afectó a varias fincas de Vícar y el Ejido (Almería)  y que fue erradicado.
    En el caso detectado en la Región de Murcia se observan manchas necróticas en tallos, pedúnculos, sépalos y pecíolos en los frutos.
    Según el informe de Sanidad Vegetal, fechado este lunes, el ToBRFV pertenece a la familia de los tobamovirus y fue detectado por primera vez en Israel (2014) en cultivos de tomate, pasando a Europa en 2018, cuando llegó a Alemania, un año antes de que sufriera una gran expansión al aislarse en Italia, Holanda, Grecia y en otros Estados Miembros.
    Este virus afecta, sobre todo, a tomate y pimiento y los daños principales son la reducción del vigor de la planta, la pérdida de producción y la depreciación del valor comercial de los frutos.
    Dada la peligrosidad de este virus, altamente persistente y transmisible, la Comisión Europea publicó el 11 de agosto de 2020 el Reglamento de ejecución (UE) 2020/1191, por el que se establecen medidas para evitar la introducción y propagación del patógeno.
    La principal vía de transmisión del ToBRFV es por contacto, tanto en tomate como en pimiento, siendo menos significativa esta transmisión mediante los sistemas de circulación de agua en los cultivos hidropónicos. Este virus tiene una alta persistencia (meses) y permanecer fuera de las plantas en herramientas, ropa, pallets, cajas de campo, maquinaria, manos de los operarios, restos de vegetales, polinizadores, etc. Incluso sobre las soluciones nutritivas y suelo.
    También se puede transmitir mediante semilla, aunque es muy baja su capacidad infectiva, ya que normalmente no penetra en el embrión, manteniéndose en las cubiertas seminales. Pero, una única planta infectada por semilla es suficiente para una posterior transmisión mecánica por toda la plantación.
    Así, se insta a destruir las plantas sospechosas y adyacentes, de tal forma que sus restos no constituyan nuevas fuentes de infección, así como trabajar de forma ordenada, por líneas de cultivo, para mantener siempre controlado el sentido de avance del virus en caso de que se detecte.
    Restringir el acceso a la parcela infectada para evitar la propagación del organismo, desechar la ropa de un solo uso que hayan utilizado los operarios e impedir el intercambio de personal, herramientas o maquinaria entre explotaciones son otras de las medidas que han de ejecutarse.
    Además, Sanidad Vegetal ha instado a eliminar todas las colonias de abejorros presentes en el cultivo; las malas hierbas que pudieran servir de reservorio para el organismo nocivo; los restos de cultivos anteriores, incluidas las raíces, así como desinfectar las cajas y el embalaje reciclable; y reemplazar o desinfectar los plásticos del acolchado del suelo, los tutores, las anillas, tirantes e hilos, cajas y palets.
    Igualmente, se deben de desinfectar las tuberías y estructura de todo el invernadero. Entre los biocidas que han demostrado ser más efectivos en otros países en la desinfección de semillas, herramientas, calzado, batas, personas y vehículos, están: detergentes, hipoclorito de sodio (5,25%), iodo-nonifenoxi-polietoxi-etanol, etanol al 96%, amonios cuaternarios de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta generación, bis (peroximonosulfato) y bis (sulfato) de pentapotasio a una dosis de 1:100 a 1:200 en agua y fosfato trisódico (TPS) a una solución de 1 ó 10%.
    En cuanto a la retirada y destrucción de las plantas afectadas, restos vegetales de poda y de otros residuos mediante traslado a gestor de residuos autorizado en condiciones de máxima higiene, Sanidad Vegetal advierte que "en ningún caso, los restos infectados podrán destinarse a compostaje".
    También hay que desinfectar mediante solarización y, en caso de emplear sustrato, cambiar los sacos, los cuales deberán ser gestionados adecuadamente para que no supongan fuente de infección. El siguiente cultivo no podrá ser Solanum lycopersicum o Capsicum spp., y es necesario hacer un seguimiento del siguiente cultivo implantado sensible al ToBRFV, al objeto de constatar que las medidas aplicadas han resultado eficaces.
Sintomatología
Sus síntomas son muy similares a los del virus del mosaico del pepino dulce (PepMV), cuestión que puede dar lugar a pasar desapercibido, y estos depende del tipo de variedad, tanto en tomate como en pimiento. Además es importante conocer que las plantas infectadas por ToBRFV no muestran síntomas inmediatamente después de su infección. Estos se manifiestan a los 12-13 días de la inoculación o a los 4-5 días si la variedad no posee ningún gen de resistencia.
    Estos síntomas pueden manifestarse con distinta intensidad o incluso no mostrar sintomatología alguna dependiendo de las condiciones climáticas y de cultivo como es el déficit de nutrientes. Los principales síntomas que podemos observar en las plantas son: Tallos y hojas: Los primeros síntomas se observan en los brotes jóvenes en la parte superior de la planta.
    Así, en las plantas de tomate afectadas manifiestan clorosis, mosaicos y moteados con un estrechamiento de las hojas jóvenes en la parte superior de la planta. Mientras que en los brotes laterales, se aprecian malformaciones, estrechamiento y rugosidad de las hojas y finalmente su marchitamiento, amarilleamiento y decaimiento de la planta.
    En pimiento puede observarse lesiones necróticas en tallos y raíces, así como una deformación, coloración amarillenta y mosaico en las hojas, que se traduce en una reducción del crecimiento de la planta que puede llevar incluso a la muerte de la misma Frutos: En los frutos de tomate pueden aparecer decoloraciones, deformaciones, lesiones necróticas en frutos verdes.
    Posteriormente se produce una maduración irregular en frutos jóvenes (zonas verdes y rojas en el mismo fruto), para mostrar cuando están próximos a su recolección zonas con una coloración naranja que no viran a rojo. Pudiendo aparecer lesiones rugosas marrones (síntoma no habitual) y la reducción del número de frutos por rama.
    Así mismo y en ocasiones, como es el caso del primer foco detectado en la Región de Murcia se observan manchas necróticas en tallos, pedúnculos, sépalos y pecíolos.
    Finalmente, en pimiento los síntomas observados en los frutos son similares a los de tomate, así estos se deforman con áreas amarillas o marrones o rayas verdes, pudiendo ser las necrosis más severas en esta especie.

Fuente: Agrodiario.com