Obras de la red de agua, calles levantadas, problemas de accesibilidad, suciedad, riesgo de inundaciones y dudas sobre las acometidas de Aqualia centraron una asamblea marcada por las reivindicaciones vecinales.
La Asociación Vecinal Bahía de Puerto de Mazarrón ha vuelto a poner el foco en las carencias que, según denuncia, arrastra la urbanización desde hace décadas. Las principales reivindicaciones se abordaron durante la junta de socios celebrada el pasado 22 de agosto en la Casa del Mar, en una reunión marcada por las quejas vecinales sobre el estado de las calles, la limpieza, la accesibilidad, las playas y las infraestructuras.
El secretario de la asociación, Ramón Maestre, habló de una «carencia de décadas» y aseguró que en algunos aspectos la situación apenas ha cambiado en los últimos 50 años. La organización considera que el crecimiento de residentes permanentes en la zona hace necesario mejorar los servicios públicos y adaptar las infraestructuras a las necesidades actuales.
Uno de los principales asuntos tratados fueron las obras de renovación de la red de abastecimiento de agua potable que está ejecutando Aqualia. Los trabajos tienen como horizonte inicial finales de 2027 y están provocando molestias a los vecinos, especialmente durante los meses de verano, al mantener calles y aceras levantadas. La asociación recuerda que había planteado que las actuaciones se realizaran principalmente durante el invierno para reducir las molestias.
Los vecinos confían en que el resultado final permita contar con una mejor red de agua y unas calles y aceras en mejores condiciones, aunque también han planteado dudas sobre la planificación de las obras y, especialmente, sobre cómo quedarán las acometidas de las viviendas a la nueva red.
La accesibilidad fue otro de los asuntos destacados. La asociación reclama aceras adecuadas, eliminación de barreras arquitectónicas y mejores accesos a viviendas y garajes, especialmente para las personas con movilidad reducida. También pide que las actuaciones que se están realizando no reproduzcan los problemas actuales y que se tenga en cuenta la accesibilidad en el diseño de las nuevas calles.
La limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos también estuvieron en el centro de las críticas. La asociación considera que la suciedad afecta tanto a la imagen turística y residencial de la zona como a la seguridad, ya que la acumulación de residuos y cañas en canales, alcantarillas y rejillas puede aumentar, según advierten, el riesgo de inundaciones cuando se producen lluvias intensas.
En cuanto a las playas, los vecinos reclamaron mejoras en su mantenimiento y, especialmente, en la accesibilidad. Solicitan que cada playa disponga, al menos, de una zona adaptada que permita a las personas con movilidad reducida acceder al entorno de baño en condiciones adecuadas.
Otro de los puntos que generó mayor debate fue el de las acometidas de agua. Varios vecinos expusieron dudas sobre qué actuaciones corresponden a Aqualia, cuáles al Ayuntamiento y cuáles deben ser asumidas por los propietarios. Durante la reunión se mencionaron presupuestos superiores a 3.000 euros, además de otros importes de cientos o alrededor de 1.000 euros.
Los vecinos reclaman aclaraciones por escrito para determinar quién debe asumir esos costes y también plantean qué ocurre con las cantidades que algunos propietarios ya pagaron en años anteriores por nuevas acometidas. La asociación estudia trasladar estas cuestiones formalmente tanto a Urbanismo como a Aqualia.







