El geógrafo Carlos Martínez-Hernández explica las claves del fenómeno meteorológico que provocó rachas huracanadas y elevó las temperaturas hasta casi 42 grados.
El pasado 15 de agosto, la costa de Mazarrón registró un fenómeno meteorológico extremo conocido como reventón térmico o cálido. Este episodio provocó la llegada repentina de un viento abrasador que voló las sombrillas de las playas, levantó la arena del litoral y elevó los termómetros en la franja costera a niveles extraordinarios de casi 42 °C.
Tal y como señala el geógrafo Carlos Martínez-Hernández, «todo comenzó con una exposición continuada a temperaturas muy elevadas» que formaron una gran nube de tormenta. La lluvia comenzó a descender, pero al chocar con una capa intermedia de aire muy caliente y seco se reevaporó antes de tocar tierra, un proceso conocido como virga que suele dejar un característico olor a humedad sin precipitaciones visibles en la superficie.
Martínez-Hernández explica que esta evaporación enfrió el aire de esa capa intermedia, haciendo que perdiera volumen, aumentara su densidad y cayera hacia el suelo «en forma de chorro» a gran velocidad. Al aproximarse a la superficie y chocar contra el aire a mayor presión, la masa comprimida acumuló un calor tremendo y, al impactar contra el terreno, se dispersó en todas direcciones «en forma de la racha huracanada que sufrimos y que hizo volar todo».
Ante el incremento de estos episodios en la costa, el especialista subraya que la clave para prevenir riesgos está en saber interpretar el entorno: «Si llevamos mucho calor acumulado, vemos nubes densas y olemos esa lluvia que no vemos, es muy probable que en pocos minutos llegue el reventón». Por ello, recomienda retirar las sombrillas de inmediato, sujetar las pertenencias personales y protegerse el cuerpo y la vista.







