Los huesos descubiertos en la finca de la pedanía mazarronera serán ahora cotejados para comprobar si pertenecen a Ramón F.
La desaparición de Ramón F. A., el vecino de 56 años al que se le perdió la pista a comienzos de mayo tras el incendio de su vivienda en la pedanía mazarronera de La Atalaya, ha quedado prácticamente resuelta después de que este martes fueran hallados restos humanos en el interior del inmueble calcinado.
Según fuentes policiales, los huesos fueron localizados entre los escombros del sótano de la vivienda, un cortijo de grandes dimensiones donde el hombre residía solo y que quedó gravemente dañado por las llamas. Junto a los restos también aparecieron los dos perros que permanecían desaparecidos desde el día del incendio.
Ahora serán los análisis forenses los que deberán confirmar oficialmente la identidad de los restos hallados y determinar si pertenecen a Ramón F., cuya desaparición había generado una gran preocupación entre familiares, amigos y vecinos de la zona.
Desde que se produjo el fuego, el pasado 5 de mayo, la Guardia Civil mantenía abierta una investigación para esclarecer lo ocurrido. Aunque desde un primer momento se sospechó que el desaparecido podía encontrarse dentro de la vivienda, las primeras inspecciones no permitieron localizar ningún cuerpo debido al estado en el que quedó la estructura, cuyo tejado llegó a colapsar.
Durante las últimas semanas se organizaron batidas de búsqueda en distintos puntos del municipio de Mazarrón, mientras que el teléfono móvil del desaparecido permanecía apagado y sin actividad desde el día del siniestro.
Los investigadores continúan trabajando para determinar las causas exactas del incendio. Está previsto que especialistas del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil inspeccionen en profundidad la finca para esclarecer si el fuego fue accidental o si pudo haber sido provocado.







