El fallecimiento del regidor murciano deja huella en el municipio, donde siempre mantuvo un estrecho vínculo personal con Bolnuevo y La Majada.

La Región de Murcia despide a una de sus figuras públicas más queridas y reconocidas. El alcalde de Murcia, José Ballesta, falleció este domingo a los 67 años tras una larga enfermedad, dejando una profunda conmoción en toda la comunidad autónoma. El Ayuntamiento de Murcia ha decretado tres días de luto oficial y miles de personas han pasado por la capilla ardiente instalada en el Consistorio murciano para darle su último adiós.
    En Mazarrón, donde Ballesta mantenía fuertes raíces familiares y emocionales, la noticia ha sido recibida con tristeza. Su cercanía con el municipio quedó patente en numerosas ocasiones, especialmente durante su participación en actos y celebraciones populares.
    Uno de los momentos más recordados tuvo lugar en 2008, cuando siendo consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio fue el encargado de pregonar las fiestas de Bolnuevo. Aquel pregón dejó una huella especial entre los vecinos. Durante su intervención, Ballesta habló con cariño de las gentes de esta tierra, destacando el carácter acogedor de los mazarroneros y evocando sus propias raíces familiares ligadas al municipio.
    El entonces consejero dedicó palabras emocionadas a Bolnuevo, a su entorno natural y a las bondades de la costa mazarronera, dejando patente el afecto que siempre sintió por este rincón del litoral murciano.
    Un mazarronero, amante de la historia local y lector de este medio, ha querido recordar públicamente esa faceta cercana y humana del alcalde murciano: “Mazarrón también siente la pérdida de José Ballesta. La noticia de su fallecimiento ha dejado una profunda tristeza no solo en la ciudad de Murcia, sino también en muchos rincones de la Región donde su figura siempre fue recibida con cariño, cercanía y respeto”.
    Rememora especialmente los encuentros compartidos junto a Ballesta durante pregones y celebraciones en Bolnuevo y La Majada, donde, asegura, “dejó constancia de su sencillez, su sentido del humor y esa cercanía humana que lo convirtió para muchos no solo en un alcalde, sino en ‘el alcalde’”.
    También recuerda las bromas y momentos compartidos junto al ya fallecido Juan Ballesta, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores, en un ambiente de afecto y familiaridad que hoy adquiere un significado especialmente emotivo.
    Más allá de su trayectoria política e institucional —fue rector de la Universidad de Murcia, consejero autonómico, portavoz del Gobierno regional y alcalde de Murcia—, quienes le conocieron destacan especialmente su humanidad, su educación y su manera dialogante de entender la vida pública.
   Su vinculación con Mazarrón y con La Majada era algo que el propio Ballesta recordaba frecuentemente con orgullo y cariño. Quizá por ello, transmitió siempre una sensibilidad especial hacia este municipio y hacia sus vecinos.
   Hace apenas unos meses, este vecino tuvo ocasión de saludarlo en la calle Trapería, en Murcia. “Ya podían apreciarse los rasgos de una enfermedad que tristemente ha terminado apagando demasiado pronto la vida de un hombre aún joven, preparado y muy querido”, señala.
    Hoy, desde Mazarrón, queda el recuerdo de una persona cercana que nunca olvidó sus raíces y que dejó una profunda huella humana en quienes compartieron momentos con él. “Gracias, José Ballesta, por tu trayectoria, por tu cercanía y por la huella humana que dejas en esta tierra”, concluye.

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