La obra, centrada en el Patronato de Protección a la Mujer, aborda el impacto de esta institución franquista en la historia y la memoria colectiva española.
Las Casas Consistoriales han acogido la presentación del libro Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985), de la autora Carmen Guillén Lorente, quien compartió con el público los detalles de su obra en un encuentro abierto y participativo.
El libro aborda la historia del Patronato de Protección a la Mujer, una institución creada durante el franquismo que estuvo en funcionamiento entre 1941 y 1985. A través de su investigación, Guillén Lorente analiza cómo este organismo combinó prácticas de trabajo y disciplina con un marcado componente doctrinal, bajo la influencia de la Iglesia y el Estado.
La obra profundiza en el impacto que tuvo esta institución sobre miles de mujeres, así como en su huella en la memoria colectiva española, poniendo el foco en un capítulo complejo y poco estudiado de la historia del siglo XX.
Durante la presentación la autora reconoció la emoción de presentar su trabajo “en casa”, admitiendo sentir “los nervios de jugar en casa”, aunque también destacó la ilusión por compartir el libro en un contexto tan cercano. Guillén Lorente subrayó además la buena acogida que está teniendo la publicación, que ya ha alcanzado su cuarta edición en apenas dos meses, un éxito que, según explicó, no esperaba tras años de investigación en un ámbito hasta ahora poco visible.

En el transcurso del encuentro, la autora explicó al público el contenido de la obra, centrada en una institución que definió como “una cárcel moral para las mujeres”, en la que muchas ingresaban sin haber cometido delito alguno ni haber pasado por un proceso judicial, únicamente por motivos considerados “morales” en la época.
Guillén Lorente destacó especialmente la importancia del trabajo previo de investigación y documentación, así como la dificultad emocional de recoger testimonios directos de mujeres que pasaron por estos centros. “No es lo mismo leer un expediente que escuchar en primera persona historias tan duras”, señaló, haciendo referencia a relatos marcados por abusos, estigmatización y silencio durante décadas.
La autora también puso en valor el papel de las supervivientes, muchas de las cuales han comenzado a compartir sus experiencias en los últimos años. Según explicó, durante mucho tiempo el miedo y la vergüenza impidieron que estas historias salieran a la luz, incluso en el ámbito familiar. Sin embargo, el creciente interés social y mediático ha generado un efecto de visibilización que está animando a más mujeres a dar su testimonio.
El acto incluyó un coloquio entre la autora y los asistentes, en el que se reflexionó sobre la importancia de recuperar la memoria histórica y de seguir investigando episodios que, como este, permanecieron silenciados durante décadas.
El acto concluyó con un coloquio entre la autora y los asistentes, en el que se reflexionó sobre la importancia de recuperar la memoria histórica y de seguir investigando episodios que, como este, permanecieron silenciados durante décadas.







