Pepa Álvarez Jiménez, costalera de la Virgen de las Penas, reconocida por su dedicación a la cofradía y mantener viva la tradición.

Puerto de Mazarrón dio inicio oficial a su Semana Santa el Viernes de Dolores con la celebración del acto de pregón, un evento que reunió a autoridades, cofradías, vecinos y representantes del tejido social en el templo parroquial, en una cita marcada por la tradición y la emoción contenida de los días previos a las procesiones.
El acto estuvo protagonizado por la pregonera de este año, Elena Navarro Caballero, presentada como la más joven en asumir esta responsabilidad hasta la fecha. Durante su introducción, se destacó su vinculación con el municipio y, especialmente, con Puerto de Mazarrón, donde ha desarrollado su vida personal, profesional y espiritual. Nacida en Mazarrón en el año 2000, Navarro ha estado ligada desde su infancia al mundo cofrade, particularmente a la Cofradía Virgen de las Penas, en la que comenzó su participación siendo apenas una niña.
Su trayectoria combina formación académica en Derecho —con especialización en el ámbito administrativo y urbanístico— con una activa participación en iniciativas sociales y europeas, además de su implicación en la vida cultural local a través de la Banda de Música Maestro Eugenio Calderón. Este perfil fue presentado como reflejo de una generación joven comprometida, que conjuga preparación y arraigo a las tradiciones.
Tras la presentación, la pregonera tomó la palabra en un discurso que combinó elementos personales, históricos y religiosos, articulando un recorrido por la Semana Santa del Puerto desde una perspectiva íntima y colectiva. En sus primeras palabras, evocó la singularidad del enclave costero, donde —según expresó— la vivencia de la Semana Santa se entrelaza con el paisaje marítimo, integrando el sonido del mar, la brisa y el carácter abierto del entorno como parte esencial de la celebración.
El discurso avanzó desde una reflexión sobre el significado del pregón —entendido no como un anuncio de lo desconocido, sino como una expresión de lo vivido— hacia una narración que entrelazó memoria familiar, tradición local e historia cofrade. Navarro hizo hincapié en la dimensión emocional y cambiante con la que cada persona afronta la Semana Santa, describiéndola como un tiempo de contrastes en el que conviven el dolor y la esperanza, el silencio y la música, la muerte y la resurrección.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue el repaso histórico de las celebraciones pasionales en Puerto de Mazarrón. La pregonera aludió a documentos municipales que sitúan los orígenes de estas procesiones en décadas pasadas, con especial mención a su interrupción durante la Guerra Civil y su posterior recuperación a partir de los años 50. En este recorrido, destacó el papel de distintas cofradías y la evolución de los desfiles procesionales hasta configurar la Semana Santa actual.
Asimismo, dedicó parte de su intervención a describir las principales imágenes y tradiciones del municipio, así como la incorporación progresiva de nuevas cofradías y elementos que han enriquecido los desfiles. Todo ello fue acompañado de referencias constantes a vivencias personales, especialmente ligadas a su familia, a la que atribuyó gran parte de su formación en la tradición cofrade.
El pregón también puso en valor el papel de las generaciones anteriores como transmisoras de la fe y las costumbres, subrayando la importancia del ámbito familiar como punto de partida de la vivencia de la Semana Santa. En este sentido, la pregonera destacó la continuidad intergeneracional como garantía de futuro para estas celebraciones.
En su tramo final, el discurso adoptó un tono más reflexivo, centrado en la necesidad de preservar la esencia de la Semana Santa más allá de los actos visibles, entendida como un legado cultural, social y espiritual que se mantiene vivo gracias al compromiso colectivo. Navarro concluyó con un mensaje de agradecimiento y con una invitación a vivir intensamente los días venideros, marcando así el inicio simbólico de la Semana Santa en el Puerto de Mazarrón.

Pepa Álvarez, Nazarena del Año
Otro de los momentos destacados de la velada fue el acto de reconocimiento a la Nazarena del Año 2026, distinción que recayó en Pepa Álvarez Jiménez. Este nombramiento, considerado uno de los más significativos dentro de la Semana Santa de Puerto de Mazarrón, puso en valor una trayectoria marcada por la dedicación constante, la fe y el compromiso con la tradición cofrade.
El encargado de anunciar la distinción fue el concejal de Cultura, Jorge Durán, quien intervino para subrayar el simbolismo de este reconocimiento dentro del acto que marca el inicio oficial de la Semana Santa en el municipio. Durante su intervención, destacó el perfil humano y el recorrido vital de la homenajeada, definiéndola como una mujer trabajadora y luchadora, profundamente vinculada al Puerto de Mazarrón desde hace aproximadamente cuatro décadas.
Durán resaltó especialmente su papel dentro de la Cofradía Virgen de las Penas, donde ha desarrollado una labor constante tanto en los desfiles procesionales como en el trabajo organizativo previo, menos visible pero esencial para el desarrollo de las celebraciones. En este sentido, subrayó su condición de primera mujer costalera de la cofradía, un hito que marcó un precedente en la participación femenina dentro de este ámbito.
El concejal también puso en valor su arraigo familiar en el municipio, donde ha formado su vida y donde continúan sus vínculos a través de sus hijos y nietos, reforzando así la dimensión intergeneracional que caracteriza a la Semana Santa local.
Tras el anuncio, tuvo lugar la entrega de la distinción, en un ambiente de reconocimiento y cercanía. Visiblemente emocionada, Pepa Álvarez Jiménez tomó la palabra para agradecer el homenaje en una breve intervención marcada por la sencillez y la carga personal. En sus palabras, evocó la memoria de su padre, fallecido hace 19 años, interpretando este reconocimiento como una señal de orgullo compartido entre ambos.
La velada contó con el acompañamiento musical a cargo de la Asociación Musical Maestro Eugenio Calderón, dirigida por Alejandro Castañera Martínez. La formación interpretó diversas piezas durante el desarrollo del acto, contribuyendo a reforzar el carácter solemne y ceremonial de la convocatoria.
En el apartado institucional, intervino el alcalde de Mazarrón, Ginés Campillo, quien destacó la consolidación de actos como la presentación del cartel en Miércoles de Ceniza y el pregón en Viernes de Dolores como hitos clave de la Semana Santa local. Durante su intervención, felicitó tanto a la Nazarena del Año como a la pregonera, poniendo en valor la implicación personal y familiar de esta última con la tradición cofrade del municipio.
El alcalde subrayó además el crecimiento progresivo de las celebraciones en Puerto de Mazarrón, destacando especialmente el desarrollo de las procesiones previas como reflejo del arraigo y la participación ciudadana.
Por su parte, el representante del Cabildo Superior de Cofradías, Pablo Caballero, centró su intervención en el significado del pregón como acto de transmisión de la fe. En un discurso de carácter reflexivo, animó a la pregonera a afrontar su intervención desde la experiencia personal, recordando que el verdadero sentido del pregón reside en compartir lo vivido y en la autenticidad del mensaje.
Caballero hizo también referencia a los orígenes del anuncio de la Pasión y Resurrección, estableciendo un paralelismo con los primeros testigos cristianos, y destacó la importancia de la convicción y la vivencia como elementos fundamentales en este tipo de intervenciones.







