Los tradicionales 'rollicos' no faltaron en la tradicional festividad celebrada por las parroquias del municipio.
Mazarrón ha vuelto a celebrar su tradicional festividad de San Antón Abad. A lo largo de la jornada del sábado y el domingo, decenas de vecinos se congregaron para participar en la bendición de animales, un acto que combina la fe popular con el respeto por la naturaleza. Coordinado por las parroquias de Mazarrón y Puerto de Mazarrón, comenzó el sábado 17 de enero en el Santuario de La Purísima. Desde primeras horas de la mañana, el aroma de los tradicionales "rollicos de San Antón" impregnó el entorno, donde los fieles pudieron adquirir estos dulces bendecidos que forman parte esencial de la tradición.
A mediodía del sábado, el atrio del Santuario se convirtió en un desfile de perros, gatos, aves y otras especies domésticas que recibieron el agua bendita ante la atenta mirada de sus dueños. La celebración continuó por la tarde en la ermita de San Isidro, en Puerto de Mazarrón, donde se llevó a cabo la bendición y el reparto gratuito de rollicos entre los asistentes gracias a los vecinos del barrio. El broche final a este fin de semana tuvo lugar el domingo 18 de enero en la iglesia de Isla Plana, completando así un itinerario que permitió a los vecinos de todo el municipio participar en los actos religiosos sin necesidad de grandes desplazamientos.
Durante las celebraciones, el párroco de Mazarrón, Antonio J. Martínez, recordó la figura de San Antón Abad como el iniciador de la vida monástica en el desierto durante el siglo IV. En su intervención, el párroco destacó diversos pasajes biográficos que vinculan al santo con el reino animal, como el milagro del cuervo que alimentaba a su amigo Pablo el Ermitaño y posteriormente al propio San Antón. Según relató el sacerdote basándose en las crónicas de San Jerónimo, el ave llevaba diariamente el sustento a los eremitas en el desierto.
Asimismo, Martínez narró la historia de la curación de unos jabatos que padecían ceguera, cuya madre jabalina acudió al santo en busca de auxilio. Otro de los relatos destacados fue el de la muerte de Pablo el Ermitaño, donde se cuenta que dos leones ayudaron a San Antón a excavar la tumba para darle sepultura. Por todos estos hechos milagrosos y su estrecha relación con la fauna, se le considera oficialmente el patrón de los animales y también de los sepultureros.







