Tras 38 años de historia, el salón decidió colgar el delantal y la bandeja, apagando los fogones y los neones con una gran fiesta de despedida.
Las luces se apagan, pero la emoción se quedará para siempre. Bajo esa premisa, Mazarrón vivió el pasado sábado una noche sumamente especial, cargada de risas, música y buena gente, para despedir a un recinto que ha marcado el pulso social de Mazarrón y la Costa Cálida durante casi cuatro décadas. Tras 38 años de historia, Zaira decidió colgar el delantal y la bandeja, apagando los fogones y los neones, pero no sin antes convocar a todos aquellos que formaron parte de su vida para bailar una última vez en una fiesta de despedida por todo lo alto.
La jornada comenzó a las cinco de la tarde, convirtiéndose en una larga celebración donde la nostalgia y la alegría se dieron la mano. Para una ocasión tan señalada, la banda sonora fue elegida con mimo: el grupo Marty McFly interpretó esas canciones que han sido la banda sonora de nuestras vidas, creando el ambiente ideal, mientras que las rumbas del grupo local Los de la Juana pusieron el toque festivo imprescindible para un adiós de esta magnitud.
Entre las inconfundibles paredes y las características columnas árabes de su decoración, los asistentes rememoraron la evolución del local. Decenas de vecinos recordaron su paso por allí, primero como aquella discoteca referente donde se vivieron noches mágicas de verano en las que cualquier cosa podía pasar, incluso que te tocara uno de los coches que sorteaban; y más tarde, consolidado como salón de celebraciones, testigo de bodas, bautizos, comuniones, cenas de empresa, comidas de asociaciones y las siempre divertidas cenas de carnaval.
Fue un encuentro intergeneracional único. Por la cabina pasó Mugutu DJ, quien volvió a pinchar treinta años después para deleite de los veteranos que ansiaban bailar aquella música de sus años mozos. Al mismo tiempo, hijos y nietos de aquellos primeros clientes, que ya empiezan a salir de marcha con sus colegas, también tuvieron su espacio disfrutando de la Barullo Party con los DJs Little Nookie y Kaman, demostrando que el local ha sabido ser hogar para todas las edades hasta el último minuto.
La familia Méndez Barcelona quiso cerrar este capítulo agradeciendo profundamente a todos por estas cuatro décadas de vivencias compartidas. Con la satisfacción del deber cumplido y el cariño de todo un pueblo, se despidieron con un "hasta siempre", dejando claro que, aunque Zaira cierre sus puertas, los recuerdos de lo vivido en su interior permanecerán imborrables en la memoria colectiva de Mazarrón.








