Un vecino de Mazarrón alerta sobre la falta de acciones y propone soluciones antes de nuevas urbanizaciones.

José Luis Molina Zamora, vecino originario de Mazarrón y lector habitual de La Voz de Mazarrón, ha compartido un detallado escrito enviado en marzo de 2025 al Ayuntamiento de Mazarrón, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, la Confederación Hidrográfica del Segura y la Dirección General de Aguas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el que expresa una profunda preocupación por el creciente riesgo de inundaciones en áreas como Bahía, La Isla, Bolnuevo y la desembocadura de la Rambla de Las Moreras, atribuyéndolo a un urbanismo erróneo y peligroso que se ve agravado por el cambio climático, y propone medidas paliativas como la construcción de un parque inundable en los sectores 3 y 5 de Bahía, advirtiendo que aún estamos a tiempo antes de que la urbanización de estas zonas complique aún más el problema.
    Desde 2015, José Luis Molina Zamora ha alertado al Ayuntamiento sobre estos riesgos, pero lamenta la falta de acciones concretas, a pesar de una reunión en 2021 con el entonces alcalde Gaspar Miras, quien encontró su planteamiento interesante, aunque sin medidas significativas posteriores, lo que, unido al avance de los planes urbanísticos en los sectores 3 y 5 de Bahía, le genera pesimismo, por lo que adjunta una presentación gráfica enviada al Ayuntamiento en agosto de 2020, que resume el problema, sus causas y las soluciones propuestas, y critica la inacción de las administraciones públicas, especialmente del municipio y la Confederación Hidrográfica del Segura, afirmando que esto implica una grave responsabilidad futura.

El escrito destaca los riesgos de inundación en Puerto de Mazarrón, particularmente en Bahía, La Isla y Bolnuevo, donde, como ciudadano, José Luis Molina Zamora propone un tanque de avenidas con función de parque inundable, subrayando que la urbanización inminente de los sectores 3 y 5 de Bahía es la última oportunidad para actuar, ya que la cuenca mediterránea española, donde se encuentra Mazarrón, sufre lluvias torrenciales y avenidas repentinas, fenómenos que el cambio climático intensificará, y a pesar de las alertas, el urbanismo local ha ignorado estos riesgos, aumentando la escorrentía y deteriorando mecanismos naturales de mitigación, lo que agrava el problema con prácticas urbanísticas que incrementan los riesgos.
    Entre las soluciones propuestas, José Luis Molina Zamora sugiere construir un espacio que funcione como reservorio durante lluvias torrenciales para aliviar la presión sobre infraestructuras y zonas residenciales, además de revisar los planes urbanísticos con criterios más rigurosos, utilizando datos precisos y escenarios climáticos con mayor margen de seguridad, considerando las características geográficas de la zona, y mejorar las infraestructuras hidráulicas, ampliando la capacidad de drenaje, los cauces y las zonas de inundación, así como creando áreas de retención de agua como amortiguadores en emergencias, concluyendo que la planificación urbana debe adaptarse a los riesgos climáticos e hidrológicos, corrigiendo errores pasados en lugar de perpetuarlos, para proteger a las personas y los bienes materiales.

El documento se dirige a las autoridades responsables de la seguridad frente a inundaciones, principalmente ayuntamientos y confederaciones hidrográficas, como encargados del urbanismo, las infraestructuras y la evaluación de riesgos, y con respeto a las instituciones, José Luis Molina Zamora busca ser constructivo, aportando ideas factibles como ciudadano sin recursos ni atribuciones, habiendo contactado con cinco niveles administrativos —ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma, gobierno nacional y Unión Europea—, todos con medios, técnicos y presupuestos millonarios, obligados legalmente a minimizar riesgos, aunque sus propuestas no están remuneradas ni respaldadas por servicios técnicos, y podrían generar conflictos con negocios inmobiliarios lucrativos, destacando que desde 2015 ha alertado sobre el elevado riesgo en Bahía, La Isla, Bolnuevo y Playa Grande, proponiendo un tanque de avenidas en los sectores 3 y 5 de Bahía, sin recibir respuestas, mientras los planes urbanísticos avanzan, sellando suelos inundables y aumentando los riesgos.
    La climatología mediterránea, con fuertes lluvias otoñales, provoca inundaciones desastrosas, como la ocurrida en Valencia el 29 de octubre de 2024, y José Luis Molina Zamora enumera eventos históricos, como las lluvias de 1962 en el Vallés, con más de 200 mm en 3 horas y cientos de muertos, las de 1973 en Granada, Almería, Murcia y Alicante, con 800 mm en 24 horas, la pantanada de Tous de 1982, con 880 mm y decenas de fallecidos, la riada de la Safor de 1987, con 817 mm en 24 horas, el temporal de 2019 en la Vega Baja del Segura, con más de 500 mm, y las lluvias de mayo de 2023 en la cuenca del Segura, con 328 mm en 24 horas cerca de Mazarrón, advirtiendo que el cambio climático, con un Mediterráneo más cálido y patrones atmosféricos alterados, aumentará la frecuencia e intensidad de estos eventos, exigiendo preparación.

El análisis de eventos pasados revela carencias en pluviómetros, datos sesgados y la necesidad de usar precipitaciones máximas de zonas similares, como 400 mm en 24 horas a menos de 100 km, mientras que la urbanización reduce la infiltración y aumenta las escorrentías, aunque los estudios de impacto suelen ignorarse, y los mapas de zonas inundables de Puerto de Mazarrón muestran riesgos claros para períodos de retorno inferiores a 10 años, criticando un estudio hidráulico de mayo de 2024 sobre la desembocadura de la Rambla de Las Moreras, financiado por el Ayuntamiento para urbanizar El Castellar II, que usa datos dudosos, como 47,6 mm en 1989, cuando estimaciones reales fueron 120-150 mm/hora, ignora precipitaciones en zonas montañosas, subestima caudales de 203 m³/s para 500 años y no considera obstrucciones por puentes y diques, aumentando el riesgo de desbordamiento.
    En Bahía y La Isla, urbanizadas desde 1960 sobre antiguas salinas, las inundaciones son frecuentes debido al aumento de superficies impermeables, la eliminación de canales perimetrales, la urbanización de zonas contiguas como Cuatro Plumas y el cambio a invernaderos plásticos en La Totanera, por lo que ahora 40-50 mm bastan para inundar viviendas, frente a 80-100 mm en 1990, como ilustra el episodio del 3 de noviembre de 2024, con 70 mm en 3 horas, agravado por escorrentías posteriores, mientras los planes para los sectores 3 y 5 de Bahía, aprobados por el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Segura, sellarán suelos inundables, desaprovechando la oportunidad de crear un parque inundable, y las bombas actuales, con capacidad de 2.800 m³/h, equivalentes a 1,5 mm/h, son insuficientes frente a lluvias de 100 mm/h, advirtiendo de posibles diluvios de 300-500 mm/24h, con riesgos graves para una zona llana con población mayor.

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