Por primera vez salió en procesión una pequeña imagen del santo que data de finales del siglo XIX y que llegó hace unos días a la parroquia tras adquirirla en un anticuario.

El pasado viernes, día en el que la Iglesia celebraba la memoria de san Antonio de Padua, los mazarroneros vivieron una jornada festiva llena de júbilo y alegría en honor al patrón de Mazarrón. La Parroquia San Antonio de Padua volvía a acoger la celebración de su titular tras abrir de nuevo sus puertas a los fieles el pasado mes de mayo, ya que ha permanecido casi quince años cerrada al culto por su estado de conservación. Aunque en la última década esta fiesta se desarrollaba en la iglesia de San Andrés, este año se ha podido celebrar de nuevo en la de San Antonio una vez finalizadas las obras de restauración.
    Este día festivo en el municipio comenzaba por la mañana en este templo con la Eucaristía en la que sor Magdalene Waeni Mwilu, religiosa de vida contemplativa de las Franciscanas de la Purísima, profesó los votos perpetuos. Un acontecimiento importante para la congregación, la cual gestiona desde hace muchos años la residencia La Purísima de Mazarrón. Asistieron al acto la hermana General Sor Miriam Vargas, la hermana superiora provincial Sor Pilar Salaverri así como numerosas hermanas franciscanas de la Purísima. También asistieron trabajadores, colaboradores y amigos de la congregación.
    Las hermanas Franciscanas de la Purísima gestionan la residencia de ancianos de esta localidad desde hace muchísimos años atendiendo a personas mayores proporcionando un servicio de calidad y profesionalidad. La residencia cuenta con 38 plazas y ha puesto en marcha hace poco una campaña de voluntariado para que quien quiera regalar un poco de su tiempo a las personas mayores pueda hacerlo.


Procesión
Por la tarde, al finalizar la misa, los fieles sacaron por primera vez en procesión una pequeña imagen del patrón, «que data de finales del siglo XIX y que llegó hace unos días a la parroquia tras adquirirla en un anticuario» –explica el párroco Antonio José Martínez Lázaro–, ya que la que preside el templo, por su gran tamaño, es más compleja de trasladar. "Fue un momento de alegría e ilusión para grandes y pequeños, que pudieron portar y acompañar la imagen del santo". Después de la procesión, en el templo se pudo venerar la reliquia de san Antonio de Padua que tienen en la parroquia y cuyo relicario está fechado en 1760.
    "A pesar del tiempo en el que no se han podido celebrar los sacramentos en este templo por su estado de conservación, la devoción a san Antonio se ha mantenido", destaca el párroco. Han sido casi quince años los que la iglesia de San Antonio de Padua de Mazarrón ha permanecido cerrada al culto debido al estado de deterioro arquitectónico que presentaba. Durante los últimos dos años se han realizado las obras que le han devuelto su esplendor, permitiendo "volver a vivir aquí una vida de fe y esperanza con la celebración de los sacramentos".
    El pasado 11 de mayo fue "un día que marcó la historia de este pueblo". El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió la celebración en la que se realizó el rito propio de la dedicación de la iglesia. Los fieles, que llenaron el templo, expresaban ante este acontecimiento "la alegría y el sentimiento de necesidad de volver a ver la parroquia abierta; las nuevas generaciones solo conocían el templo por el exterior y en el estado en el que se encontraba". Una vez finalizadas las obras, con las intervenciones realizadas ha recuperado su estilo ecléctico, respetando como era en su origen: "Ha quedado muy bonito, la gente se siente en su casa y siente la presencia de Dios en esta iglesia".

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