Este emblemático edificio, situado en el corazón del casco antiguo de Mazarrón, reabrirá al culto tras una restauración integral.
El párroco de Mazarrón, Antonio J. Martínez, anunció durante las misas del pasado fin de semana una noticia esperada por los fieles y vecinos del municipio: la iglesia de San Antonio de Padua será consagrada el próximo 11 de mayo, tras concluir un ambicioso proyecto de restauración que ha devuelto al templo su esplendor original. Este emblemático edificio, situado en el corazón del casco antiguo, a los pies del cerro del castillo de los Vélez, llevaba años cerrado al culto debido a problemas estructurales, especialmente humedades y filtraciones.
La iglesia, construida en la segunda mitad del siglo XVI por Pedro Fajardo, primer marqués de los Vélez, ha sido objeto de una reforma integral que abarca tanto su interior como su exterior. Las obras, dirigidas por el arquitecto Juan de Dios de la Hoz, cuentan con un presupuesto total de 708.000 euros, de los cuales el Obispado de Cartagena aporta 458.000 euros y el Ayuntamiento de Mazarrón financia los 250.000 euros restantes. Aunque inicialmente se planteó como una restauración limitada al interior, el proyecto evolucionó hacia una intervención completa para garantizar la conservación de este patrimonio histórico.

Un proceso largo y detallado
Las obras, adjudicadas el 2 de febrero de 2023 a la empresa Tejeiro S.A. –con experiencia en restauraciones como el Teatro Romea de Murcia o el Gran Hotel de Cartagena–, comenzaron con un plazo estimado de 10 meses. Sin embargo, la complejidad de trabajar en un edificio con más de cuatro siglos de historia ha extendido el proceso.
Entre las principales intervenciones destaca la eliminación de humedades mediante la reconducción de aguas pluviales y residuales, la creación de cámaras bufas y canaletas perimetrales para ventilación, y la ejecución de una solera ventilada en el interior. También se han retirado revestimientos de cemento y aplacados de los años 80 que agravaban los problemas estructurales, recuperando así la fachada original y la primera cornisa, reconstruida a partir de molduras halladas. Además, se ha instalado una nueva iluminación que realza la belleza del templo.
Hallazgos que enriquecen el patrimonio
Durante las obras han emergido valiosos descubrimientos, como restos de pinturas murales y frescos en el interior. Aunque no todos se han conservado íntegramente, se trabaja para poner en valor lo recuperado. “Hay muchísimas cosas nuevas que han aparecido, como restos de pintura murales, que también se van a visibilizar”, destacó Martínez. Asimismo, antiguas fotografías y escritos han guiado la restauración, asegurando fidelidad histórica en cada detalle.







