El vídeo elaborado por la consejería de Cultura cuenta con las intervenciones de historiadores mazarroneros y destacados expertos del mundo del arte.

La Filmoteca Regional de Murcia presentó anoche el documental titulado 'Valdivieso', acto en el que estuvieron alumnos y profesores del instituto que lleva su nombre en Mazarrón y que fue presidido por el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez. El vídeo ha sido elaborado por la Fundación Integra, dentro de su proyecto 'Un Patrimonio de Cine', que recoge producciones audiovisuales de carácter documental sobre la Región de Murcia, en el marco de los proyectos Patrimonio Digital.
    La dirección del documental está a cargo de Isabel Durante Asensio, con producción de Julia Alarcón Luna. El guion ha sido elaborado por ambas, y la edición ha sido realizada por Durante junto a Miguel Ángel Aguilar, quien también se encargó de la imagen. La música y el sonido son obra de Ramón González Palazón, quien además aportó el diseño artístico y la animación.


    

El documental sobre Domingo Valdivieso cuenta con las intervenciones de destacados expertos y personalidades del mundo del arte. Entre ellos se encuentran Mariano Carlos Guillén, cronista de Mazarrón; Juan Francisco Belmar, investigador mazarronero; Juan García Sandoval, conservador del Museo de Bellas Artes de Murcia; Noelia García Pérez, directora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia; María Teresa Marín Torres, directora del Museo Salzillo; María Boluda Abenza, historiadora del arte; Pedro J. Martínez, del Museo del Prado; Raquel Vázquez-Dodero Fontes, gerente de la Fundación Pedro Cano; y Darío Vigueras Marín-Baldo, galerista. Estas voces relatan, con imágenes de Mazarrón y de museos, la vida y obra del pintor mazarronero Domingo Valdivieso y Fernández Henarejos.

Valdivieso nació en Mazarrón en 1830, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Pedro Valdivieso García, era teniente coronel del ejército y estaba casado con Maravillas Fernández Henarejos, una mujer mucho más joven. De este matrimonio nacieron tres hijos: Carlos, Antonio y Domingo, el menor. La familia residía en una vivienda situada en la calle Monch Ríos, un enclave emblemático del Mazarrón de la época, cercano a la iglesia de San Andrés y al barrio viejo. A pesar de las dificultades que atravesaba Mazarrón en el siglo XIX, Valdivieso tuvo la oportunidad de desarrollar su talento artístico. Con solo 14 años, fue enviado a Murcia para estudiar en el instituto, donde comenzó a mostrar su habilidad para el dibujo.
    La formación artística de Valdivieso incluyó su paso por la Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia, una institución clave en su desarrollo. Allí estudió con Santiago Britto, escultor vinculado a la tradición de Francisco Salzillo, y con el pintor y restaurador Juan Albacete. En esta etapa conoció a su gran amigo y colega, el pintor Hernández Amores, con quien compartiría una amistad que influiría en su obra. Las primeras obras de Valdivieso reflejan una observación aguda del entorno y una habilidad técnica que comenzaba a despuntar. La luz y los colores característicos de Mazarrón, especialmente los ocres y rojos de las minas de almagra, marcaron profundamente su paleta artística.
    A lo largo de su carrera, Valdivieso se consolidó como uno de los grandes pintores del siglo XIX. En el Museo de Bellas Artes de Murcia se conservan seis de sus obras, entre ellas el boceto del 'Cristo yacente', 'Luna de miel', 'Clase de música' y 'Magdalena penitente'. Estas piezas muestran diferentes etapas de su trayectoria, desde sus primeros retratos hasta las obras realizadas durante su estancia en París y Roma. En esta última ciudad, Valdivieso entabló una amistad más profunda con Eduardo Rosales, quien incluso posó como modelo para su 'Cristo yacente'. La pintura de Valdivieso se caracteriza por su profundidad emocional y su exploración de la condición humana a través de la representación divina.

Uno de los hitos de su carrera fue la realización de un paño para la imagen de la Verónica de Salzillo en 1868, encargado por Enrique Fuster, Duque de Amalfi. Esta obra, considerada una pieza fundamental, destaca por su delicada técnica en batista e hilo, así como por los apliques de oro que representan los símbolos de la pasión. El rostro de Cristo, pintado al temple, transmite serenidad y belleza, siendo una de las piezas más queridas de la cofradía de Jesús de Murcia.
    Valdivieso presentó obras notables en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, como 'Las hijas del Cid abandonadas por los condes de Carrión' (1862) y su obra maestra 'El descendimiento' (1864). Este último cuadro, influido por el realismo emergente de la época, destaca por su tratamiento innovador de la luz y su fidelidad al Evangelio de San Marcos. Aunque su producción fue limitada a unos 15 años debido a su prematura muerte, dejó un legado significativo en la pintura histórica y religiosa.
    En sus últimos días, Valdivieso se dedicó a la enseñanza en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde fue profesor de anatomía. Falleció en Madrid el 22 de noviembre de 1872, a los 42 años, dejando inacabada su última obra, 'La judía de Toledo'. Sus últimos momentos estuvieron marcados por la compañía de sus discípulos Lorenzo Dubái y Gil Montejano, así como por su solicitud de ingreso en la Archicofradía de la Sacramental de María. Fue enterrado en el cementerio de la Sacramental de Santa María, donde aún descansa.

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