Expone obras realizadas con cámara estenopeica y composiciones hechas con una cámara analógica y reveladas con la técnica caffenol.

La sala de exposiciones de la Universidad Popular de Mazarrón acoge la exposición 'Raíces del olvido' del artista Damián Lajara. La muestra incluye numerosas obras sobre lienzo, agrupadas en cinco temáticas que abordan desde la arquitectura urbex hasta los oficios tradicionales, además de un homenaje a varios artistas del siglo XX, arquitectura moderna y aspectos destacados de Mazarrón.
    Esta exposición a modo de retrospectiva reúne una cuidada selección de fotografías surgidas de las investigaciones del autor en los últimos quince años, y en ella recurre a dos técnicas: de un lado, obras realizadas con cámara estenopeica, donde destacan retratos, paisajes urbanos, bodegones y la serie de oficios tradicionales; y de otro, composiciones realizadas con una cámara analógica y reveladas con la técnica caffenol, entre las que destacan arquitecturas latentes de casas torre y de las minas de Mazarrón.
    Las series de fotografías estenopeicas son secuencias que están basadas en el principio de la cámara oscura así como en las técnicas de los pioneros de la fotografía que surgieron en 1826, como Josep Nicéphore Niépce (1765-1833), que logró fijar una imagen del patio exterior de su casa en una placa de peltre recubierta de betún, que está considerada la primeras fotografías de la historia. Damián Lajara (1952, Abanilla, Murcia), basa gran parte de su quehacer creativo en la técnica de la estenopeica, que se desarrolla en la década de 1850, cuando se populariza y se incluye en los movimientos impresionistas de finales del siglo XIX, ejerciendo una fuerte influencia hasta principios del siglo XX con la entrada de la reproducción en serie de la fotografía.

La fotografía estenopeica parte de una recreación esencial y pura, obteniendo composiciones realizadas casi sin equipo, solamente con una cámara muy sencilla que carece de objetivo, es decir, sin lente. En el caso de Lajara, están constituidas por una lata de alimentos reciclada que hace de dispositivo para tomar imágenes y que no permite el paso de la luz hacia su interior. En ella únicamente se ha practicado un pequeño orificio o estenopo en una de sus paredes laterales, por donde entrará la luz que incidirá en una superficie interior que, previamente, ha sido preparada con una emulsión fotográfica.
    En la serie sobre los oficios tradicionales, muchos de ellos ya han desaparecido y otros están en vías de desaparición, como el espartero, el lechero o el afilador, entre otros. Aquí crea imágenes que, sin duda, forman parte de su ser y están en sintonía con la vida, percibiendo los estados de ánimo y la intensidad de la luz de nuestra tierra. Son capturas donde nuestro fotógrafo saca y resalta el alma y la individualidad, creando fotografías únicas, y es ahí donde habita la esencia de su arte, a pesar de las limitaciones de la técnica. Ahí trata de 'escudriñar' en la personalidad de sus modelos, la humanidad y la esencia de los personajes escogidos se alzan como protagonistas.
    De la muestra destaca la serie Arquitectura Urbex, donde late la poética del olvido. Se trata de fotografías reveladas con la técnica de caffenol, obras que surgen de la sensibilidad estética hacia la materialidad del abandono, imágenes que extraen la historiografía del lugar y nos introducen en ella, descubriendo sus memorias de vida. Construcciones que generan una poética del olvido, una presencia que es una ausencia, con una enorme capacidad de evocación y belleza adicional, la del paso del tiempo, la decadencia.

Lajara practica la exploración urbana: recorre y fotografía la arquitectura oculta, en general abandonada y ruinosa. No coge nada de estos lugares ni difunde su localización para evitar actos vandálicos o destrozos en los inmubles. Y convierte en protagonistas a edificios que no están exentos de peligro, en ocasiones inaccesibles, aunque unos pocos han corrido mejor suerte, han salido de su letargo y están siendo restaurados para nuevos servicios o equipamientos municipales.
    Viviendas y conjuntos que tienen una historia que contar. Es una memoria del pasado en transformación, paisajes usados y desamparados, donde la naturaleza vuelve y recupera los espacios, les da otra forma. Y nosotros, como sociedad, formamos parte de esa naturaleza. Se genera una estética del abandono, a modo de "cadáveres" arquitectónicos en lo rural y urbano, que reclama la atención de nuestro modelo social y económico, en un mundo globalizado de consumo y crisis del cambio climático.
    Lajara reivindica la atención al desarrollo urbanístico así como a las políticas relacionadas con el equilibrio económico, social y del medio ambiente, la importancia de la reutilización de espacios, de no tomar más territorios y consumir más suelo. Aboga por la readaptación de edificios industriales, hospitalarios o residencias solariegas reutilizando y transformando el entorno para generar más calidad de vida social. Respalda la rehabilitación de estos inmuebles para producir una metamorfosis hacia la sostenibilidad, proponiendo lugares de memoria viva.
    Paisajes inertes que nos adentran en el silencio, como en las minas de Mazarrón o en diversas casa torre emblema de la arquitectura mediterránea, invitándonos a entrar en el espíritu del edificio, en los exteriores e interiores en desintegración, descubriendo lugares llenos de belleza inanimada, consumidos por el tiempo, convertidos en templos de un pasado no siempre mejor. "Cada espacio tiene su belleza, pero no todos la pueden percibir", como destacan los comisarios de la muestra, Juan García y Olga Rodríguez.

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