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Dos obras de la serie Trópico obtienen el primer premio del certamen de fotografía internacional organizado por la galería PH21 y una mención especial en el Certamen Internacional Monovisions Photography Awards

El artista local Luis Marino ha recibido el primer premio del certamen de fotografía internacional organizado por la galería PH21 de Budapest con su fotografía Trópico1. El trabajo se expondrá en la muestra titulada Dis/harmony que se inaugurará el 24 de septiembre en la capital de Hungría y está comisariada por Zsolt Bátori, doctor en Filosofía que ha impartido cursos de filosofía del arte y fotografía en diversas universidades de Hungría, Estados Unidos, España y Argentina.
    Luis decidió presentar las fotografías de Trópico porque los elementos de su composición están muy relacionados con la temática de la desarmonía propuesta para esta exposición. La armonía es por lo general un aspecto inherente en las imágenes fotográficas y su oposición puede suponer un elemento perturbador, pero a la vez estimulante, ya que la falta de armonía intencionada suele ser un buen conductor hacia composiciones fotográficas llenas de creatividad, explica Bátori.

Mención de Honor en la sección de Retrato
Trópico2, otra de las obras de Luis Marino creadas en 2015 para el libro Arde el Trópico del ex realizador de TVE Rafael Hortal, también ha obtenido este verano una Mención de Honor en la sección de Retrato del Certamen Internacional Monovisions Photography Awards en Londres.
"Pretendí romper las ataduras clásicas que relacionan el cuerpo de la mujer con el erotismo", recuerda el artista multidisciplinar sobre esta serie fotográfica titulada Trópicos, en referencia al libro de Hortal -un experimento literario y sociológico con fines benéficos, con la colaboración de 51 escritores y 15 artistas, ideado por María José Cárceles y cuya trama principal es la sexualidad-.
    La figura humana es un elemento muy poco utilizado en la obra de Luis Marino, aparece sobre todo en escultura y de manera fragmentada, quizás como muestra de nuestra extrema temporalidad y fragilidad. "En el caso de Trópico se trataba de romper la relación entre el desnudo femenino y la sexualidad, mediante la manipulación física del soporte fotográfico, sin operar de manera digital, estableciendo un reencuentro discursivo, mezcla de memoria analógica y de comunicación digital", añade Luis Marino.
    En 2017, el mazarronero llevó alguna de estas fotografías al grabado con la técnica de placas de fotopolímero en el taller de Antonio Vidal, participando con Ce3Gallery en una colección de grabados titulada Géneros Creativos en el Palacio Pedreño de Cartagena.









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